Adriana Montero durante más
de 25 años, ha tenido el privilegio de contribuir al fortalecimiento de la gestión operativa y tecnológica en el sector financiero de la Región, liderando con visión estratégica y capacidad para anticipar y mitigar amenazas de entornos digitales complejos con proyectos enfocados en:
- La implementación de sistemas integrales de gestión de riesgos no financieros, tecnológicos y de ciberseguridad.
- La adopción segura de nuevas tecnologías y modelos digitales.
- La creación de entornos resilientes, colaborativos y sostenibles en organizaciones regionales.
Desde su rol actual como Gerente de Riesgo Tecnológico y Ciberseguridad en Banco Pichincha Ecuador, y su paso por Falabella Financiero, Banco Falabella Colombia, Acción Sociedad Fiduciaria y Banco de Bogotá, ha aprendido que el liderazgo en tecnología no solo se mide por los resultados, sino por la capacidad de inspirar, transformar y generar confianza.
A Adriana Montero la inspira acompañar a su equipo, con empatía y compromiso para que alcance su máximo potencial, impulsando soluciones innovadoras que fortalezcan la seguridad, mejora continua, resiliencia y la confianza tecnológica del Banco.
Su trayectoria ha estado marcada por proyectos enfocados en la innovación, la automatización y la optimización de procesos en tecnología, seguridad de la información y canales electrónicos. Estos aportes han permitido mitigar riesgos, fortalecer e implementar controles automáticos y consolidar una gestión tecnológica más segura y eficiente en los procesos de negocio.
Entre sus logros más destacados se encuentra la implementación en Chile, Perú, Colombia y México de áreas de Riesgo Tecnológico, automatización de la gestión de riesgos de iniciativas y la aplicación de metodologías ágiles en áreas de Riesgo no Financiero y Continuidad del Negocio, adicionalmente ha impulsado y fortalecido la cultura regional de gestión de riesgos basada en la colaboración, la agilidad y la innovación responsable.
Liderazgo con visión de prevención e innovación
Adriana Montero concibe la tecnología como un pilar estratégico para construir una cultura organizacional preventiva, resiliente y sostenible. Su enfoque se centra en integrar las soluciones digitales a las decisiones de negocio, impulsando un crecimiento sólido y diferenciado dentro del sector financiero de la región.
Para ella, la tecnología es un habilitador del valor y la confianza, que permite innovar con productos y servicios seguros, optimizar la gestión de riesgos y ofrecer experiencias confiables, garantizando la continuidad operativa, la protección de la información de los clientes y aliados estratégicos.
Como líder, Adriana promueve la capacitación constante, la comunicación clara y la participación temprana de los equipos, asegurando transiciones digitales fluidas y sostenibles, especialmente en áreas críticas como riesgo tecnológico y ciberseguridad.
Su liderazgo es reconocido como un referente en su área, capaz de traducir conceptos técnicos en decisiones de alto impacto para la organización, se guía por la integridad, la colaboración, el desarrollo del talento y la innovación responsable. Cree firmemente que la ética y la transparencia son la base de la confianza en el ámbito tecnológico. Fomenta la participación en la toma de decisiones, invierte en la formación profesional de su equipo y los impulsa a proponer mejoras que fortalezcan la seguridad y la eficiencia organizacional.
En tiempos de cambio, Adriana se distingue por su comunicación empática y estratégica: explica el propósito detrás de cada transformación, identifica líderes de cambio y promueve el intercambio de buenas prácticas. Su estilo combina la metodología ágil, el trabajo colaborativo y los espacios de co-creación para lograr resultados medibles y sostenibles.
Respecto a las tecnologías emergentes, sostiene que su adopción debe estar basada en una gobernanza sólida y una visión estratégica, donde herramientas como la inteligencia artificial, la automatización o la nube se integren de forma responsable, alineadas con los objetivos del negocio y acompañadas de una gestión del talento y del riesgo que garantice su éxito.