Como responsable de Seguridad de la Información de la Cooperativa, lidera la definición y aplicación de políticas, normativas y procedimientos para la protección de los activos digitales y el cumplimiento regulatorio. Su labor abarca la evaluación de riesgos y vulnerabilidades, la gestión de incidentes, la capacitación y concienciación del personal, la supervisión de tecnologías de seguridad y el control de accesos dentro de un marco estructurado de gestión de seguridad de la información (SGSI).
A lo largo de su trayectoria, ha fortalecido su visión estratégica de la ciberseguridad, pasando de un enfoque técnico centrado en TI hacia una comprensión más amplia de los riesgos a los que se puede estar expuestos. Como responsable del área es capaz de comprender y analizar de manera minuciosa los distintos frentes de seguridad, y orientar a colaboradores internos y externos a salir de su zona de confort y sensibilizar. “El reto ha sido cambiar la idea de que los incidentes de seguridad solo les ocurren a otros; y establecer un compromiso institucional en la defensa de los activos”, señala.
Entre los logros alcanzados destaca establecer un modelo de seguridad más robusto, respaldado por herramientas tecnológicas modernas y prácticas de evaluación continua. Los ejercicios de Red Team realizados, señala, evidenciaron una defensa sólida frente a ataques simulados, reflejando el avance en madurez y capacidad de respuesta. “Esta es una motivación a seguir innovando a favor de la seguridad de su información de nuestros socios”
Su motivación personal es servir de ejemplo para su familia, demostrando que la disciplina y el esfuerzo permiten alcanzar cualquier meta. En el plano profesional, lo impulsa la convicción de que en un entorno digital en constante cambio, la formación continua y la innovación son esenciales para mantener la confianza y la seguridad de la información de los socios.
La planificación, base del cambio tecnológico
Para Christian Barrera, el acelerado crecimiento de plataformas como la inteligencia artificial, el análisis de datos, las criptomonedas y la digitalización exige redefinir las estrategias institucionales para llegar a más personas, sin descuidar los riesgos que este avance conlleva. Considera que la adopción tecnológica representa un gran reto, especialmente cuando no existe una cultura de cambio o persiste el temor a lo nuevo. Por ello, sostiene que es fundamental promover procesos de capacitación que proyecten los beneficios, generen confianza y muestren con el ejemplo cómo la tecnología optimiza los recursos y mejora los procesos.
En su visión, gestionar equipos en entornos de cambio tecnológico requiere comunicación clara antes, durante y después de cada proceso. Reconoce que la resistencia es natural, por lo que el acompañamiento cercano y la participación del equipo son esenciales. En proyectos de equipo, fomenta el intercambio de ideas, la asignación de roles definidos y la motivación colectiva, convencido de que los logros compartidos fortalecen el sentido de pertenencia y el compromiso.
Respecto a la gestión de TI ante la llegada de tecnologías emergentes, la entiende como una proyección de crecimiento. Afirma que deben adoptarse de manera planificada. “La gestión debe tener una estrategia, generar un valor; no debe incorporarse un cambio sin objetivos; por lo que debe gestionarse con una planificación oportuna de necesidades, recursos y finalidades”.