Su rol como líder tecnológico abarca la identificación de oportunidades de mejora, la optimización de procesos y la asesoría en innovación, así como la gestión integral de data centers, infraestructura, sistemas, datos, redes y ciberseguridad. Su propósito es ofrecer siempre la mejor experiencia al usuario final.
A lo largo de su trayectoria ha trabajado en organizaciones como Banco Bolivariano, DIFARE, UFINET e Industrias Santa Priscila, donde aprendió de mentores que marcaron su desarrollo profesional, entre ellos Juan Carlos Gaibor, Marco Guamán, Henry Ortega y Lorena Coronel. De cada etapa conserva aprendizajes sobre liderazgo, servicio y compromiso con la excelencia.
Desde niño sintió curiosidad por la tecnología: desmontaba computadoras y aparatos electrónicos para entender su funcionamiento. Esa pasión temprana se transformó en una vocación por atender, comprender y ayudar a las personas, valores que hoy guían su gestión profesional. Señala que la innovación y la mejora continua se han convertido en su sello personal, presente en cada proyecto que emprende.
Disfruta ver cómo las ideas se transforman en soluciones, alcanzar resultados, ejecutar proyectos con éxito y comprobar que los servicios implementados son útiles y valorados por quienes los utilizan son su mayor satisfacción profesional.
La tecnología como motor estratégico del crecimiento
Para Daniel Quinde, la tecnología ha demostrado ser un motor de crecimiento para cualquier organización. “Jamás pensé que el crecimiento tecnológico fuera tan importante en una camaronera; ahora más que nunca soy un creyente de que la tecnología impulsa los objetivos estratégicos en todas las industrias”, afirma.
Considera que para lograr una adopción tecnológica efectiva es necesario contar con sponsors especializados en cada proyecto, trabajar con proveedores confiables y disponer de un equipo técnico bien capacitado. Frente a los procesos de cambio, promueve la conformación de equipos multifuncionales, la entrega en ciclos cortos y la capacitación continua como pilares para avanzar sin fricciones.
Su estilo de liderazgo se apoya en la colaboración y la confianza. Fomenta una cultura donde la responsabilidad es compartida, los objetivos son claros y cada proyecto tiene líderes definidos. Además, aplica las mejores prácticas internacionales del PMI para garantizar una gestión ordenada y eficiente.
En cuanto al papel de TI frente a las tecnologías emergentes, destaca el enorme potencial de la inteligencia artificial, las comunicaciones unificadas, la telepresencia, la colaboración digital, el big data y los sistemas georreferenciales integrados a los ERPs.
Finalmente, sostiene que la gestión tecnológica debe ir de la mano con la visión estratégica de la organización.