Como Jefe de Diseño de Servicios Tecnológicos en Mutualista Pichincha, su principal responsabilidad es asegurar que los servicios tecnológicos estén alineados con los objetivos estratégicos del negocio, garantizando calidad, escalabilidad y confiabilidad en cada solución implementada. Desde su área, lidera la definición y evolución de la arquitectura tecnológica, coordinando la planificación de recursos y capacidades, y promoviendo la integración de la estrategia tecnológica con proveedores y socios estratégicos. Su labor busca mantener la continuidad operativa, optimizar los procesos y asegurar el cumplimiento de estándares y lineamientos tecnológicos institucionales.
Ha participado en los principales proyectos tecnológicos de la Mutualista, contribuyendo desde la definición de arquitectura empresarial, el aseguramiento de la calidad y la alineación estratégica de cada iniciativa. Su participación ha permitido contribuir con la visión integral del servicio, coherencia tecnológica, eficiencia operativa y una adopción progresiva de soluciones que fortalecen la competitividad y sostenibilidad institucional.
Señala que desde su posición, transforma la tecnología en un motor de valor estratégico enfocado en tres ejes: eficiencia operativa, mediante la automatización, robotización y optimización de procesos; experiencia del cliente, con servicios digitales seguros y accesibles; y sostenibilidad e innovación, orientando la tecnología hacia el crecimiento institucional. “De esta forma, mi gestión busca que la tecnología deje de ser un soporte operativo para convertirse en un aliado estratégico de negocio, que potencie la competitividad de Mutualista Pichincha”.
Conectar la transformación con el propósito del negocio
Para el ejecutivo, el rol de los líderes emergentes en tecnología debe ser integrador, proactivo y visionario. Su responsabilidad está en anticipar riesgos, impulsar la innovación y asegurar que la adopción tecnológica se realice de forma segura, sostenible y alineada con los objetivos del negocio. En ciberseguridad, es importante trabajar en una cultura de prevención y responsabilidad compartida; en transformación digital, conectar personas, procesos y tecnología para liderar el cambio con sentido humano; y frente a la adopción de nuevas tecnologías, actuar como facilitadores del aprendizaje y la experimentación controlada, evaluando su impacto y aportando valor a la organización y al cliente.
Además, señala que prepararse para asumir mayores responsabilidades implica desarrollar una visión estratégica del negocio, fortalecer competencias de liderazgo y gestión del cambio, y mantener una formación tecnológica constante. Un líder emergente debe comprender cómo la tecnología contribuye a la rentabilidad, inspirar equipos hacia la innovación y la colaboración, y mantenerse al día en tendencias como inteligencia artificial, automatización, analítica y ciberseguridad. Su papel es conectar la transformación digital con el propósito del negocio, impulsando eficiencia, crecimiento y sostenibilidad institucional.
Para Jorge, el equilibrio se alcanza cuando se comprende que la experiencia y la innovación no compiten, sino que se complementan, los conocimientos consolidados ofrecen estabilidad y dirección, mientras que las nuevas perspectivas aportan dinamismo y renovación. “Un líder emergente debe construir sobre lo aprendido, proponer con sustento técnico y estratégico, y promover un entorno donde el diálogo intergeneracional fortalezca las decisiones y el crecimiento colectivo”.