
Santiago es un profesional especializado en arquitectura de datos, responsable de diseñar, supervisar y alinear la estrategia que sustenta la infraestructura y los modelos de información de su organización. Su labor asegura que los datos se gestionen de forma eficiente, segura y escalable, contribuyendo directamente al cumplimiento de los objetivos del negocio.
Participa activamente en el capítulo DAMA Ecuador, desde donde impulsa el fortalecimiento de la comunidad dedicada a la gestión, el gobierno y el uso ético de los datos en el país.
Ha liderado la implementación de estrategias avanzadas como Data Fabric, Data Mesh e Inteligencia Artificial, marcando hitos en la transformación digital en Ecuador. Bajo su liderazgo, equipos de alto desempeño han desarrollado proyectos que mejoran la eficiencia operativa, la seguridad tecnológica y la experiencia del cliente, consolidando la gestión de datos como un pilar estratégico dentro de la organización.
Su visión trasciende el ámbito empresarial: busca posicionar a Ecuador como un referente regional en el desarrollo y adopción de tecnologías avanzadas para el manejo de datos, promoviendo prácticas que fomenten su uso responsable y potencien su valor como motor de innovación.
Tecnología y liderazgo al servicio del cambio
Santiago Chérrez lidera con el ejemplo. Su estilo se define por la integridad, la transparencia y el respeto profundo hacia las personas, valores que lo han convertido en un referente en la creación de culturas organizacionales basadas en la confianza y el aprendizaje continuo.
Entiende que, en un mundo donde la tecnología evoluciona a ritmo vertiginoso, liderar personas es tanto un arte como una responsabilidad. Por eso, apuesta por una comunicación cercana, la formación constante y la inspiración compartida como pilares para enfrentar los cambios. Su enfoque busca alinear los propósitos individuales con una visión colectiva de innovación, fortaleciendo la adaptabilidad y la motivación de los equipos frente a los nuevos desafíos.
Para él, el trabajo en equipo no es solo una metodología, sino una filosofía. Promueve espacios donde el diálogo, la confianza y la colaboración se convierten en motores de transformación. Y sobre todo, cree que reconocer los logros conjuntos no solo impulsa la productividad, sino que construye comunidad, reafirmando que el verdadero progreso ocurre cuando las personas avanzan juntas hacia un propósito compartido.